Aleksander Gabryś

Obra

Avanti, Amico! — para clarinete, versión I

Avanti, Amico! [versión I] para clarinete

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Aleksander Gabryś — Avanti, Amico! [wersja I]

Marcin Domagała — clarinet.

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Información

Nota de programa

El título de la obra significa sencillamente: «¡Adelante, amigo!» Pero no se trata de un aliento lanzado desde una distancia segura. Desde los primeros sonidos, el intérprete se ve confrontado con algo que parece contradecir la propia naturaleza del instrumento. Los glissandi descendentes del comienzo pertenecen precisamente a esos gestos que un clarinetista evita por instinto. Aquí se convierten en la primera prueba de carácter. Desde sus primeros segundos, la obra propone así una suerte de pacto: si no te rindes ante los primeros obstáculos, seguiremos adelante juntos.

Toda la composición nace de la idea de actus contra naturam: actuar conscientemente contra aquello que parece evidente, cómodo y «natural». Allí donde el repertorio clásico busca la belleza del sonido, el equilibrio y la fluidez, Avanti, Amico! elige deliberadamente avanzar a contracorriente. Paradójicamente, son precisamente los multifónicos de cuatro sonidos —considerados habitualmente entre los fenómenos más inestables del instrumento— los que se convierten aquí en momentos de respiro y quietud musical. Toda la dramaturgia del instrumento se invierte.

Una de las imágenes ocultas de la obra es la doble hélice del ADN. El clarinete intenta narrarla con una sola voz: dos líneas fluidas y entrelazadas que, en realidad, no pueden ejecutarse simultáneamente. De ahí surge la ilusión musical de un doble movimiento: un nuevo intento de traspasar los límites del instrumento.

Durante buena parte de la obra, el intérprete puede tener la impresión de que el compositor lo conduce deliberadamente a través de una sucesión de tareas aparentemente imposibles. La técnica parece luchar contra la naturaleza del instrumento, mientras la duda comienza a insinuarse en la mente. Solo al contemplar la forma en su totalidad se comprende que ese esfuerzo constituye precisamente el verdadero tema de la composición. No se trata de una virtuosidad concebida como efecto, sino de la superación incesante de los propios límites.

Los orígenes de este imaginario musical se remontan mucho más allá de 2003. Durante mi adolescencia estudié clarinete durante dos años como instrumento complementario con el profesor Norbert Gabryś. En lugar de anotar mis ideas sobre papel pautado, pasaba entonces innumerables horas grabando en magnetófonos Unitra y Kasprzak mis propios experimentos: gallos, multifónicos y los colores más deslumbrantes, más «pavonados», que conseguía arrancarle al clarinete. Por aquel entonces no imaginaba que aquellas primeras exploraciones llegarían a convertirse, años más tarde, en el material de una composición con entidad propia. Avanti, Amico! es también, por tanto, un regreso afectuoso a aquellos primeros descubrimientos.

Otra fuente de inspiración igualmente importante fue mi experiencia como contrabajista, así como la manera en que Iannis Xenakis concebía el instrumento. Me fascinaba la posibilidad de ir más allá de aquello que el instrumento reconoce como su propia naturaleza y de entender la técnica interpretativa como un espacio de imaginación creadora, no como un sistema inmutable de limitaciones.

Aunque la obra fue concebida para clarinete solo, ya en 2003 preparé también una versión para clarinete bajo, impulsado por Toshiko Sakakibara, del Ensemble Phoenix Basel. Más de veinte años después, durante el trabajo en Río, mi Río (2025), volví a muchas de las ideas multifónicas desarrolladas por primera vez en Avanti, Amico! En 2026 retomé asimismo la versión para clarinete bajo y preparé una revisión.

Nota de la primera edición fonográfica (Polskie Radio Katowice, 2004)

El texto que sigue es una traducción de la nota del autor publicada en el libreto de la primera edición discográfica de la obra. El texto original polaco se conserva en el archivo como fuente histórica.

Avanti, Amico! para clarinete solo es una miniatura virtuosística cuyo material musical está constituido en gran medida por sonidos combinados. La obra fue compuesta en la primavera de 2003 y existe también en una versión adaptada para clarinete bajo, inspirada por Toshiko Sakakibara, extraordinaria clarinetista del Ensemble Phoenix Basel.